Lava muy bien las fresas, retira el tallo y córtalas en trozos pequeños o en cuartos, según la textura que prefieras.
Coloca las fresas picadas en una olla pequeña o sartén a fuego medio.
Agrega el azúcar y la cucharada de agua. Mezcla suavemente para que el azúcar empiece a disolverse.
Cocina durante 5 a 8 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que las fresas comiencen a soltar su jugo y se forme un almíbar ligero.
Aplasta ligeramente algunas fresas con una cuchara si deseas una textura más espesa y homogénea, dejando otros trozos enteros para dar cuerpo.
Reduce el fuego a bajo y cocina 2 a 3 minutos adicionales, hasta que la mezcla espese ligeramente. Ten en cuenta que la cobertura se espesará más al enfriarse.
Retira del fuego y deja enfriar completamente antes de usar.
Una vez fría, distribuye la cobertura sobre los cheesecakes justo antes de servir o al momento de refrigerarlos.
Deja una respuesta